J. Moreno «Lagartijo»: «Lo dejo todo en manos de Dios»

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Foto: Francisco González

Descendiente de Manolete, leyenda del toreo, y cuarto califa cordobés, hoy la dinastía continua en un joven de ojos oscuros y tez morena llamado javier, quien sigue su camino y sus pasos. La vida no se lo ha puesto nada fácil. Con 16 años toreó su primera becerra en Villafranca de los Barros, y desde ese momento su vida ha girado en torno al mundo del toro, al que ama desde lo más profundo de su corazón. Sin embargo le está dando más de un quebradero de cabeza. Su última decepción viene después de torear en la novillada de Aracena organizada por el Circuito de Novilladas de Andalucía en la que pensando que el pase a la final era suyo, debido a su magnífica faena, no ha sido así, quedando desclasificado. Hoy desde La Casa de Manolete Bistró, antigua casa de quien fuera su predecesor, nos cuenta esos sentimientos que se entremezclan en su interior, y al mismo tiempo lo confunden por esta nueva desilusión que su mente pero sobre todo su corazón no concibe, ni entiende

P: El pasado domingo 23 de agosto reapareció en Aracena después de un tiempo retirado de los ruedos, donde cortó tres orejas a dos novillos de la ganadería de Espartaco. ¿Qué le ha supuesto este triunfo tanto personal como profesionalmente?

R: Primeramente lo afronté con muchísima ilusión porque desde que me retiré lo hice por unas circunstancias muy parecidas a las que hoy día estoy viviendo, es decir,la indiferencia, la incredulidad, la falsedad, el desprecio que se le tiene hacia la persona en sí y al torero. Sin embargo, encontré un rebrote de ilusión, y poco a poco volví a torear, antes de que surgiera este festejo. De este modo, la ilusión iba creciendo de nuevo en mi interior, yendo cada vez más el campo, pero nunca pensando en ser el mejor o competir, sino unicamente torear. Y un día, de la noche a la mañana, surge el proyecto de la Fundación Toro de Lidia, junto con la Junta de Andalucía, en el que me seleccionaron para Aracena. Fue una inyección de moral tremenda, así que me preparé a conciencia tanto mental, como físicamente, y obtuve un triunfo acorde a lo que venía aconteciendo la novillada. En el aspecto profesional te diría que me da igual, ya que ahora mismo mi filosofía de vida es salir fuera de los parámetros típicos del toreo. Además, Dios me ha dado la cualidad de controlar a un animal, y eso es lo que utilizo y me hace sentirme vivo.

P: Hablo de triunfo, pero ese sueño de pasar a la final ha sido una ilusión que se ha roto en cuestión de horas. ¿En que se ha basado el jurado para tomar esa decisión en la que sale perjudicado?

R: La Fundación del Toro de Lidia delega en un jurado que no se conoce hasta ya pasadas las votaciones. Mi sorpresa, fue al ver la clasificación, donde los criterios de puntuación eran la actitud, la expresión y la espada, así fuera de los trofeos no queda reflejado lo que se aconteció, sino que parece otro festejo. Es normal que se puntuara de esa manera, no obstante la equivocación la equivocación es de la Fundación Toro de Lidia delegando en un jurado local. Hoy en día se suele decir que los toreros tienen que callarse y en este caso no me puedo callar, porque primeramente voy representando a mi ciudad, y a mí me pueden herir si quieren, pero a mi tierra no.

Definitivamente ha sido un caos, y pienso que la Fundación Toro de Lidia está faltando a sus principios y objetivos de creación, defender la integridad y de la fiesta, que es ayudar al toreo, porque me han quitado lo que me he ganado en la plaza sustituyéndolo por la opinión de un jurado local.

P: Teniendo una diferencia de puntuación tan pequeña respecto a su contrincante principal, ¿no existe posibilidad alguna de desempate?

R: No estoy dispuesto a desempatar, ya que no ha habido en ningún momento algún tipo de igualdad. Por eso, ahora mismo estamos asombrados. Solo espero que esto sea un error y que se solucione.

P: Después de este varapalo, ¿cuáles son sus planes a corto plazo? ¿Tiene algún otro compromiso cercano?

R: Tengo un gran objetivo en la vida que es ser feliz, y te puedo garantizar que cada mañana me levanto pensando que soy un afortunado. Me encanta torear, quiero ser torero, y quiero que Córdoba tenga la oportunidad de hacerme matador de toros. Tampoco te puedo decir cuanto torearé porque la situación del coronavirus no nos permite programar nada a largo plazo, pero tengo esa ilusión. Lo dejo todo en manos de Dios.

P: A pesar de mal sabor de boca tras lo ocurrido, ¿qué sensaciones se lleva después de torear en público tras tanto tiempo retirado?

R: Me siento muy privilegiado, porque que un ganadero crie un toro, le cueste dinero, tiempo, tenerlo sano y llevarlo a su apogeo, pasando los últimos momentos de su vida conmigo, y que en ese tiempo exista una comunicación entre el y yo, me hace capaz de expresar lo que siento, incluso pudiendo hacer partícipe a un público, me hace muy afortunado.

P: Su apoderado en la actualidad es Javier Lozano Pérez Barquero, bisnieto de Cámara el que llevara al afamado Manolete durante toda su carrera como matador de toros. Llegados a este momentos, ¿qué consejos le da alguien procedente de una familia tan ligada al mundo del toro?

R: Me ha dado el mejor consejo que ningún apoderado me ha podido dar, que es un calor verdadero que no me lo ha dado nadie. Ha sido el único que se ha preocupado por la persona y nunca por el torero. La mañana de Aracena estuvimos dando un paseo, donde se preocupó de todo lo que me acontecía en mi vida diaria. Fue el gran “culpable” de que todo este tiempo que he estado sin torear en la plaza se notase menos, ya que me dio una inyección de moral muy grande, reforzando la persona humana, y luego en la plaza triplicando al torero.

Javier refleja en la mirada la tristeza y la decepción, después de que un triunfo que probablemente iba a marcar un antes y un después en su carrera como matador de toros se haya caído por la borda, debido a errores externos. A pesar de todo, se apoya en su apoderado y persona de confianza, Javier Lozano con quien le queda un gran camino por recorrer y lograr juntos grandes objetivos. Entre ellos esa alternativa tan soñada, y que algún día llegará.

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