Ignacio Melgarejo Loring: «Los últimos metros fueron algo agónicos porque el caballo venía ‘flotando'»

Jockey profesional

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Ignacio Melgarejo y Noray

Si a Ignacio lo define una palabra es talento, teniendo así esa capacidad para hacer fáciles las cosas, sobre todo si es a lomos de un caballo y en una pista de carreras. El jockey sevillano ya es una gran promesa del turf después de haberse hecho con la victoria el pasado domingo en el Gran Premio Román Martín en el Hipódromo de la Zarzuela. Melgarejo que saltó a la palestra tras ganar la carrera de su debut con 16 años en Dos Hermanas, a lomos de Usaquen, en el Premio Comercio Andaluz, actualmente consagra su carrera como jockey profesional que compagina al mismo tiempo con sus estudios universitarios. Hoy me encuentro con él, en el majestuoso Hotel Alfonso XIII de Sevilla en su restaurante San Fernando situado en el magnífico patio de columnas de estilo andaluz, donde a través del trasluz ya puedo apreciar la sonrisa en su mirada.

P: En la jornada del pasado domingo disputada en el Hipódromo de la Zarzuela te hiciste con la victoria del Gran Premio Román Martín, ¿cree que este triunfo puede marcar un antes y un después en su trayectoria profesional?

R: Personalmente no hay antes y después en esta carrera, siempre he confiado en mis cualidades y voy a seguir trabajando para pulir todos mis defectos como jockey. Mi dia a dia no va a cambiar absolutamente nada. Puede que para algunas personas que no me conozcan si que lo haya, pero para el que me conoce no lo creo.

P: Este nuevo triunfo viene de la mano de Noray, caballo que últimamente está haciendo historia en el turf. ¿Había tenido alguna experiencia previa con este? ¿Le gustaría correr más carreras con dicho caballo?

R: A Noray lo he montado algún que otro día en las últimas semanas, pero en competición nunca había tenido la suerte de hacerlo. Por supuesto que me gustaría seguir montándolo en futuras carreras, pero esa es una decisión de su entrenador y propietario Enrique Leon, él ya sabe que puede contar conmigo para montarlo.

P: El Gran Premio Román Martín fue el que cerró una esplendorosa jornada con un recorrido de 2000 metros. Así siempre dicen que lo último que ves es lo que se queda guardado en la mente de los que lo presencian. ¿Qué sensaciones se lleva a casa después de haberse convertido en el protagonista indiscutible de la jornada?

R: Las sensaciones que viví el domingo fueron de alegría y alivio, sobre todo al ver que pasamos la meta en primer lugar. Son de esos días en los que uno quiere estar rodeado de amigos y familia después de triunfar, y así fue. La carrera de un jockey está marcada por este tipo de días. Perdemos más carreras que ganamos, ya que lógicamente solo puede ganar uno, por lo que hay que saber valorar la victoria, pero a la vez saber pasar página y mirar hacia el futuro y no vivir del pasado. El viernes tengo cinco carreras en San Sebastián y otras cinco en Madrid el domingo. No obstante, independientemente de los resultados, el lunes por la mañana pongo el cuentakilómetros a 0 y empieza otra semana.

P: ¿Cómo vivió la trayectoria final de la carrera en la que ya podía saborear una posible victoria?

R:  Los últimos metros fueron algo agónicos porque el caballo venía «flotando». Así lo llamamos en el argot cuando los caballos se cansan en los metros decisivos de la carrera. Pasamos la meta con medio cuerpo de ventaja y nos valió para hacernos con el triunfo. Noray, es un caballo con una forma muy atípica de correr y hay que intentar entenderlo de la mejor manera posible.

P: Después de este año tan complicado marcado por la pandemia, ¿qué balance puede hacer tanto personal como profesionalmente?

R: Este año ha sido muy negativo para la sociedad en general y eso me incluye a mí también. Sin embargo,  ha sido el mejor de los tres años que llevo como profesional. Puede que sin los tres meses que no hubo competición debido a la pandemia, a estas alturas del año habría ganado más carreras, aunque hay que seguir adelante y dar gracias a Dios que la competición sigue tanto en nuestro sector como en muchos otros deportes profesionales.

P: ¿Qué grandes compromisos brillan en su agenda próximamente?

R: EL próximo domingo día 22 monto a Great Prospector, uno de los principales favoritos en el premio Antonio Blasco, espero dar lo mejor de mí y que el caballo reciba el mejor recorrido posible para obtener la mejor posición.

Así en esta vida es difícil entrever y saber lo que va pasar, sin embargo en los ojos de Ignacio puedo vislumbrar esas ganas de vivir y de seguir consiguiendo grandes victorias, aunque signifique esfuerzo y sacrificio, no obstante siempre será recompensado con la alegría y el amor de sus seres queridos.

Foto: Salva Maroto

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