Breza Cecchini Ríu: «La exposición me ha servido para recordar el valor que tienen y el lugar que ocupan los caballos en mi vida»

Pintora y amazona

Foto: Muel de Dios

Breza Cecchini Ríu ovetense de nacimiento, por su sangre corren dos de sus grandes pasiones: el arte y la hípica. Fue su abuelo Eduardo quien le inculcó su amor por los caballos, asimismo sus tíos Enrique y Dado Ríu Mora también dedicaron toda su vida a la equitación. Así la asturiana se crió a los pies de las cuadras donde lo más escuchado era el relinchar de los caballos junto con el piar de los pájaros. Con el paso del tiempo ha conseguido reflejar toda esa sensibilidad y ese cariño absoluto por el animal en su obra unificando en un mismo espacio e instante esas dos vertientes tan diferentes pero al mismo tiempo tan fuertes e importantes en su vida. Hoy nos cuenta esos sentimientos, recuerdos y satisfacciones que le ha proporcionado su profesión en vinculación con los caballos.

P: Es una apasionada del arte y de la hípica, ¿cómo refleja en sus cuadros dos de las inquietudes más importantes de su vida cotidiana?

R: Nací entre caballos y vivo con ellos. Por ello cuando pinto es inevitable que aparezcan, ya que son una parte muy importante de mi universo cotidiano y ensoñado. La pintura es el vivo reflejo de uno mismo, es la más de las verdades. 

P: Su abuelo y sus tíos siempre dedicaron toda su vida a la competición, asimismo usted también forma parte de ese entramado mundo. ¿Qué es lo que más admira de la ética de la hípica?

R: Lo que más admiro es como hombres y mujeres competimos en igualdad de condiciones, algo en lo que me gusta hacer hincapié  porque no cabe duda que es una realidad que nos atañe a todos. Me parece de los deportes más igualitarios que conozco y esto hace que lo aprecie aún más.

P: Su nombre está ligado al de una yegua llamada así y que era mencionada en las nanas que le cantaban a su madre durante la infancia de la misma. ¿Qué recuerdos y sensaciones le trae este apelativo?

R: En realidad no se trata de un apelativo, sino de mi nombre de pila. La exposición me ha servido para recordar el valor que tienen y el lugar que ocupan los caballos en mi vida. 

Ellos se encuentran en mi familia mucho antes de nacer mi madre, pero mi nombre ya aparece en sus nanas y tiene forma de yegua.

P: Actualmente adorna con su obra las instalaciones de Yeguada Finca Maeza. ¿Qué siente al   poder mostrar a tan alto nivel aquello que más le inspira?

R: La directora de la Yeguada Finca Maeza , Cruz Maestre, a la que aprecio profundamente me propuso adornar uno de sus salones durante el CSN 3* que tuvo lugar en dichas instalaciones y me pareció una gran oportunidad, ya que alguna vez había fantaseado con algo parecido. 

Además nunca estuvieron ubicados en un escenario mejor, ya que el hecho de ver los cuadros de caballos entre dos enormes ventanales que daban tanto a la pista de concurso y de entrenamiento como al picadero cubierto durante el concurso con los mismos seres vivos fue como si los de mis cuadros se reflejasen en todo lo de alrededor de la Yeguada Finca Maeza.

P: Dicha exposición se la dedica a aquellos que cuando miran a las nubes ven caballos.       ¿Contempla y siente a estos maravillosos animales en todo lo que le rodea?

R: Quizás yo no sea de las que mirando a las nubes vea caballos, pero si puedo decir que cuando contemplo un prado lleno de caballos estoy casi en el nimbo.

P: ¿Cree que donde se une el arte con la hípica es como encontrarse en casa?    

R:  La exposición ha unido a dos de los aspectos más importantes de mi vida, incluso ha traído consigo una mirada interior a lo que siempre he sido.  Asimismo, mi estudio se encuentra ubicado en una finca hípica , y en consecuencia al lado de los caballos, de este modo el arte y estos maravillosos animales forman el binomio perfecto en mi vida.

Pincelada a pincelada, trazo a trazo, cada una de sus obras revela su esencia más pura. Su pintura refleja aquellos momentos más íntimos y nobles de los caballos, aquellos llenos de una sensibilidad y dulzura especial que pocos pueden llegar a comprender y sentir. Así Breza entre las cuadras y su estudio inundado por lienzos tiene su paz y felicidad.

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