Cuanta parafernalia para decir que el otoño junto al invierno probablemente sea una de mis estaciones favoritas. Una época para renovar ilusiones y dar cabida a nuevos retos y proyectos. Así, ya de por sí solo, es ilusionante ver en las tiendas como los percheros comienzan a quedarse vacíos y las prendas de verano se van agotando totalmente para sacar a dichos espacios y a los escaparates aquellas ropas y looks más invernales y otoñales enfocados a la nueva temporada que empieza. No obstante, para mí también es un periodo que calificaría de romántico, unido al olor a chimenea, a campo, a paseos a caballo entre los cipreses acompañado de una buena manta, un libro de lectura y un vaso de leche caliente.
Quizás y con las temperaturas que tenemos todavía sea un poco pronto para mencionar todo esto y a más de uno le de un infarto al leer las palabras manta y chimenea. Sin embargo, yo es una época de la que tengo mil ganas, ya que es el momento en que más puedo disfrutar del campo. Además de un sinfín de planes más como: la cosecha de maíz y pipas de girasol; una actividad que sin duda recuerdo con dulzura y encanto en el campo de mi abuelo, ir a hacer la compra disfrutando de las verduras y frutas de la temporada, recoger piñas para preparar la chimenea o de cara a la navidad como objeto decorativo en nuestras casas, visitar aquellos pueblos con más encanto, etc…
Recuerdo el año pasado, durante un fin de semana de noviembre estar en la casa de campo de alguien a quién adoro con todo mi corazón. Fue de esos planes que se te quedan grabados en la memoria llevándolos siempre contigo. Dar un paseo por la noche entre los establos, una pequeña cena a la luz del fuego y la mejor de las conversaciones hicieron de aquel día otoñal en el que ya se vislumbraba el invierno el mejor de los planes y recuerdos que tengo hasta el momento y del que puedo sentir una gran añoranza.
Hoy ya vislumbro el próximo otoño que comenzará en menos de un mes. Tanto es así, que durante la mañana he ido a la peluquería para arreglar mi pelo tras estos tres intensos meses de verano, tras salir de dicho centro estético me he acercado al Corte Inglés para mirar los platos, ya que me encantan las vajillas y sobre todo aquellas en color teja o verde oliva donde su diseño se sincroniza con la tierra, el bosque y los árboles. Así, como las mantelerías en tonos tierra y ocre con las que podrás montar una preciosa mesa otoñal. De este modo, ya me imagino en el campo con mis pantalones de pana, mi cherry y mis botines de estilo inglés dando un paseo en preludio a una buena comida acompañada de amigos. Si me preguntarán por el menú ideal para una ocasión de este tipo me decantaría por una caldereta de ternera y una mermelada de uvas.