El tiempo y los años pasan, y todavía su figura y elegancia siguen ancladas en los corazones

Hace dos días se cumplieron 75 años de una tragedia que llegó a los corazones de toda España, y no solo de nuestra nación, sino también del mundo entero, ya que su figura, elegancia y quehacer tanto dentro como fuera de la plaza traspasó fronteras, pese a todo el destino estaba escrito en su vida tanto personal como en su carrera profesional y aquel 28 de agosto de 1947 sobrevino la ausencia de otro posible horizonte, dentro del paisaje de la vida en la tierra, no obstante siempre hay posibilidad de otra mirada.

De este modo, Manolete no solo fraguó una historia de amor con Lupe Sino, también se ligó con entrega, encanto y voluntad a aquel que le quitó la vida: Islero. El diestro entró a matar al volapie cuando el Miura le corneó en el muslo derecho profundizando en el triángulo femoral, generándole una sima en la ingle de dicho muslo, no obstante a pesar de la gravedad de la cornada y en la enfermería de la plaza aguantó hasta la llegada del afamado cirujano Luis Jiménez de Guinea que falló en el tratamiento y que finalmente desencadenó la muerte del mismo. La vida se le escapó con tan solo 30 años.

Un abrazo de despedida de Lupe Sino a Manolete en su lecho de muerte culminó ese flechazo surgido en el mítico Bar Chicote de la Gran Vía Madrileña. Se amaron sin condiciones, con ese querer tan ingenuo que esperó derrotar y persuadir al desafortunado destino que les aguardaba. Sin embargo, la belleza de ojos verdes y el afamado torero no pudieron cumplir el deseo contraer matrimonio.

Hoy, cuando han pasado 75 años de dicha tragedia, se le sigue recordando como el primero torero «fashionista» que tuvo un gran impacto en la moda masculina de los años 40. Elegante, reservado, auténtico e inigualable dejó una gran huella en la España de la posguerra con su temperamento y carácter tanto a la hora de lidiar un toro como de afrontar la vida. Su porte y saber estar siempre impactó fuera del ruedo.

De purísma y oro se fue de camino a la enfermería con el amor de Lupe, el sino de Manolete para allí expirar, aún así su figura siempre estará presente en cada rincón de la ciudad califal.

El alcalde de Córdoba Antonio Luna Fernández junto a Manolete en un homenaje en 1944

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