La antesala de la Navidad: días de ilusión y preparación para la venida del Señor

Estos días soy especialmente feliz por las fechas que se aproximan; confieso que el mes de diciembre y la Navidad es mi época favorita ya que las calles se llenan de luz y los hogares de niños gritando y correteando emanando felicidad por cada esquina que recorren. No obstante, dicho mes ha pasado a ser una carrera de fondo para comprar y colmarnos con nuestro consumismo obsesivo habiendo perdido el verdadero sentido de la Navidad.

De este modo, el auténtico propósito de la Navidad es recordarnos que Dios vino a este mundo para dar la vida por nosotros caracterizándonos en el amor y la libertad. Asimismo, el Espíritu de la Navidad reitera el sentido fundamental de nuestra vida. Si bien, habiendo mencionado el significado de dichas fechas, he de volver a hacer referencia a mi propia ilusión, en consecuencia una de mis actividades preferidas es la decoración. Me encanta decorar mi casa y llenarla de luz y color poniendo el árbol, el nacimiento y distintos objetos decorativos como christmas, guirnaldas, piñas, ositos, cintas etc… Por ende, poner la mesa y preparar el menú lo considero un momento muy especial.

El año pasado recuerdo que pasé parte del puente de diciembre en Jerez disfrutando de sus famosas zambombas, no obstante este año he decidido no acudir cambiándolo por la tranquilidad del campo, los caballos, mis padres a los que quiero y admiro y por supuesto la decoración de mi casa, dándole la bienvenida a cualquier plan inesperado que pueda surgir. Aún así, pasado el puente aprovecharé para ir con una amiga al conocido Parador de Carmona; un plan el cual me apetece muchísmo.

Definitivamente me encanta esta época, es cierto que me acuerdo de aquellos que ya no están tan cerca mía como mis abuelos a los que adoraba, pese a todo preparo mi corazón para la nueva venida del Señor, a veces para ello basta con regalar un abrazo, hacer juegos en familia y amigos, mandar cartas o ver una película navideña.

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