Una nueva etapa de tiempos rápidos, momentos a contracorriente y con cada cosa agendada y ubicada en un lugar concreto del día y de la semana

Hace ya casi dos meses comencé una nueva aventura en Cope Córdoba en el departamento de publicidad y marketing, desde entonces las semanas, aunque aparentemente pasan lentas teniendo esa sensación cuando llega el lunes que piensas puff hasta que llegue el viernes lo que queda por atravesar y todos los retos que enfrentar, sin embargo al mismo tiempo se suceden de forma veloz y rápida con todo agendado y con cada cosa emplazada en un lugar y en una duración determinada para poder llevarla a cabo.

De este modo, haciendo una visión general de las semanas, estas se presentan así desde un panorama global: los lunes quizás sea el día más difícil de enfrentar psicológicamente, se trata del comienzo de una nueva semana y es como si se empezara de cero sobre todo si se traspasa al negocio y a las conversaciones con los anunciantes, no obstante no suelen finalizar mal. Por otro lado, los martes me levanto marcando tanto con mi mente como con mis pies los ritmos de las bulerías; dicho día de la semana a las 9 tengo clase de flamenco. Aunque seguimos a principios de semana parece que no, pero es diferente, ya que la próxima jornada será miércoles. En consecuencia voy incentivada por el baile que en ocasiones también me da pereza, pero he de reconocer que como cualquier actividad o afición fuera de lo laboral salgo regenerada de allí.

Me ha encantado retomar este hobby, ya que me siento plena pensando en las bulerías que voy a bailar en Jerez en su próxima feria. Termino llegando a casa aproximadamente a las diez de la noche pero con una sensación maravillosa, además de con unas ganas grandiosas de coger la cama. Continuando la semana y ya en miércoles, nos encontramos a mitad de la semana, no menos por ello. Una jornada que en cuanto a lo laboral lo afronto con positivismo, ya que te van a llegando las decisiones externas de los anunciantes en cuanto a la realización o no de campañas de publicidad en el medio. Quizás lo que hace redondo este día y lo mejora siempre haya sido mejor o peor es la reunión de Effetá a partir de las ocho de la tarde, que aunque como todo se tiene ese sentimiento de pereza ante el hecho de asistir o no después de todo un día de trabajo, siempre será mejor ir que no. La adoración te regenera el corazón y el alma pudiendo intercambiar con Dios todas tus confidencias y tanto la dinámica posterior como el tercer tiempo te permiten generar lazos más fuertes con todos. Asimismo, ya preparamos un próximo retiro con muchas ganas, donde Dios pueda llegar una vez más al corazón de todos los nuevos caminantes.

Por otra parte, y ya finalizando la semana los jueves y los viernes son positivos, al mismo tiempo que a veces despistados para mí por hecho de que se acerca el viernes. Algunos jueves a última hora aprovecho para montar y disfrutar de la hípica, otros quedo para tomar la cocacolita del casi ya fin de semana. Por fin, cuando ya es viernes abordo la jornada con el intento de sacar el mayor jugo posible de esta, volviendo a casa a las 14:00 para comer y dormir la siesta; me apasiona este momento.

Finalmente, he de destacar que tener el convento del Císter tan cerca me ayuda mucho, ya que paso por allí casi todos los días a rezar, y más si la jornada no se encauza de lo más fácil y positiva. Este pasado fin de semana aproveché para montar y reponer fuerzas; ayer domingo por la mañana estuve con Loleque y por la tarde cociné mis primeras albóndigas.

PD: demasiado grandes y con mucho sabor a clavo.

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