
En Andalucía y en la parte sur de la península ibérica se encuentran mis más grandes debilidades y donde he encontrado mí “paraíso personal” para el verano. De tal manera, enamorada del Puerto de Santa María desde 2015, la intensidad se sirve como primer plato en cada uno de sus rincones. Fuerte y de olor afrutado, a la vez que fluido y equilibrado provocando una casi imperceptible sensación de picantes y amargura en el paladar.
De origen egabrense es el aceite que tomo cada mañana en mi desayuno en el Puerto; siendo Capricho Andaluz la marca que hace referencia a dicho óleo y con la que comienzo un nuevo día lleno de aquello que más felicidad y paz me proporciona durante la época estival en la localidad gaditana.
Tal felicidad se recrea cada día de un modo exponencial, puesto que una calle de salto de obstáculos a las 10 de la mañana con Pañoleta, eleva mis endorfinas con una influencia corporal tanto interior como exterior, junto a una posterior jornada de sol y playa que se sustenta con una cocacola y un pequeño vasito blanco colmado hasta arriba de camarones, los cuales son vendidos por un comerciante que pasea de un lado hacia otro de la playa.

No obstante, el cansancio por el sol se hace notorio y siempre es buen momento para cambiar la arena de la playa en los pies por unas pitusas y una corrida de toros en Puerta Real. Si bien, con un cartel marcado por el morantismo, el de la Puebla por causas personales fue sustituido por Daniel Crespo, quien siendo triunfador la tarde anterior, volvió a erigirse como protagonista desorejando a su segundo de la tarde.
Así pues, el ganado de Puerto de San Lorenzo y Ventana del Puerto no lo puso nada fácil en términos generales, sin presentar disposición hacia sus contrincantes impidiendo cuajar faena alguna, buscando en todo momento un escape hacia el campo charro. Finalmente, Crespo remontó la corrida con el segundo de su lote, abriendo la Puerta grande de forma consecutiva, demostrando sus credenciales y su adn como torero.

Finalizada la misma, se abre el debate y la crítica (aunque yo ya lo hice en los párrafos anteriores) y con ello un plan que la sustente. Siempre una cosa va ligada a la otra, por ello tras terminar la corrida de toros tuvimos un distendido tapeo en el restaurante Toro tapas, ubicado en pleno corazón de Bodegas Osborne con una gastronomía típica de la Andalucía Occidental.
El desenlace de la jornada tuvo lugar en el Club El Buzo disfrutando de su chill out y de las vistas que te ofrece el alrededor. Después de todo, la vuelta de las vacaciones será con las pilas cargadas para afrontar el nuevo curso de trabajo y los proyectos que están por venir.

PD: He de decir que dicho día comenzó con una misa en el convento de la Concepción. Sabiendo esto, todo debía tornarse a la plenitud que te ofrece el cielo.